Más allá del Japón brillante que todos conocen, existe otro hecho de piedra, linternas y lluvia. Allí viven los dioses pequeños y las historias que nadie escribe. Separado del turista y del ruido, ese Japón se abre solo a quienes caminan despacio y escuchan conmigo.
En lo profundo de Kioto, más allá de los senderos turísticos, existe un Japón silencioso y antiguo. Allí, entre templos olvidados y bosques que respiran niebla, viven historias que no están escritas en ninguna guía. Separadas del ruido de la ciudad, esperan en las colinas y santuarios que duermen bajo el musgo. Un pequeño río de linternas ilumina el camino y trae consigo susurros del pasado. Es un territorio sagrado, donde los pasos suaves abren puertas invisibles. Incluso la modernidad, brillante y apresurada, no puede apagar lo que allí permanece vivo.